Top 5 fantasías sexuales que tanto hombres como mujeres deberíamos hacer realidad alguna vez

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Utilizar la imaginación para acostarnos con la chica que nos sirve el café por las mañanas o para practicarle sexo oral a ese actor tan guapo de tu película favorita es parte de la idiosincrasia del ser humano. Somos animales racionales que a poco que nos dejen un poco sueltos hacemos en nuestras mente lo que queremos.

Conforme nos vamos haciendo adultos y vivimos nuestra relación de pareja de manera más estable, desarrollamos más y más fantasías -en muchos casos las mismas- y nos olvidamos que algunas de ellas podrían dejar de ser simples imágenes ficcionadas para hacerse -por fin- realidad.

Para todos aquellos y aquellas que estén dispuestos a cruzar la delgada línea que separa la realidad de la ficción, aquí están las cinco fantasías sexuales que tanto hombres como mujeres deberíamos hacer realidad alguna vez en nuestra vida.


1. Practicar sexo con alguien que acabas de conocer, una vez y sin remordimientos.

Los sentimientos y el amor están sobrevalorados en el sexo. No todos los encuentros íntimos tienen que estar cargados de largas miradas y caricias sin fin, ni tampoco es necesario ser los campeones olímpicos en el dormitorio (los esfuerzos hay que reservarlos para quien se los merezca). A veces basta con usar la picardía y disfrutar de un poco de sexo sin complejos.

Esa noche que has decidido ponerte las medias de ligero tan incómodas, o el preservativo que llevas en la cartera que está a punto de caducar, son sólo un par de razones para soltarnos y vivir una aventura. Encontrar una pareja que sea estrictamente sexual y a la que no nos aten ningún otro lazo es exactamente el fin de esta fantasía.


2. Usar los trajes de carnaval para algo más que el carnaval.

Y quien dice de carnaval dice el traje de la fiesta de disfraces de fin de año o el uniforme de trabajo -ya seas bombero o enfermera-. Las fantasías donde uno o los dos miembros de la pareja desempeñan un rol diferente nos ayudan a crear escenas ilimitadas en ilimitados escenarios.

En una famosa comedia de televisión, uno de los matrimonios protagonistas celebra cada San Valentín recreando una fantasía creada por ellos mismo donde él es una agente secreto y ella una amante ama de casa que se conocen en un bar. Y lo hacen así: se encuentran en el bar, se disfrazan y llegan a alquilar una habitación como si fuera la primera vez que se conocen. Perfecto.


3. Sexo en un lugar público y (casi) a la vista.

Vale cualquier punto geográfico del planeta siempre y cuando no acabemos en comisaría por escándalo público. Parece una fantasía fácil de realizar pero no siempre se encuentra el momento ni el lugar adecuado. Además, hace falta que la pareja esté dispuesta de la misma forma y en el mismo instante que los estamos nosotros.

Parajes como la playa a última hora de la tarde, en la alfombra tras un picnic, en los servicios de un establecimiento público o en nuestro portal son algunos ejemplos que nos pueden ayudar a dar rienda suelta a unas de las fantasías más recurrentes tanto para hombres como para mujeres. Pero recuerda: queremos pasar un buen rato no crear espectáculo gratuito y del mal gusto.


4. Dejar que te dominen (con consentimiento).

Y esto sirve para los dos sexos. Las fantasías donde dejamos que sea nuestra pareja quien lleve las riendas no tienen por qué estar relacionadas con prácticas sexuales extremas. En nuestra imaginación, el poder de uno sobre otro está autorizado por nuestros propios límites, somos nosotros quienes en realidad decidimos hasta dónde queremos llegar porque no lastimamos a nadie.

Al llevarla práctica es importante establecer claramente las líneas de actuación y nunca sobrepasar los límites de lo racional. El dominio puede ser desde dejar que nos besen en el cuello o hasta que nos aten a la cama, pero siempre será algo que deberemos consentir y establecer con nuestra pareja.


5. Un trío: dos mujeres y un hombre, dos hombres y una mujer, tres hombres, tres mujeres…

¿Por qué ponernos límites? Todo depende de la fantasía que queramos hacer realidad. Si bien es cierto que en la mayoría de casos son ellos quienes desean cumplir su sueño de tener dos mujeres en la cama y en el caso de ellas justo lo opuesto ¿quién nos dice que siempre deba de ser así?

No será la primera vez que uno de los dos miembros de la pareja se decide a contar una fantasía sexual pensando que va a caer como un jarro de agua fría y obtiene justo la reacción opuesta, pudiendo hacer realidad no sólo sus deseos sino los de los dos. La comunicación puede llevarnos hasta placeres que nunca antes hubiéramos imaginado.

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