Por qué, cómo y cuándo utilizar un lubricante

La sequedad es un rollo. Ese anuncio que mostraba una sierra en la garganta como analogía al dolor que se siente cuando no se puede tragar por falta de hidratación es, sin duda, el ejemplo perfecto para entender lo que ocurre cuando durante las relaciones sexuales no se utiliza un lubricante. A menos que te gusten los juegos duros (y chapó por ti si eso es lo que te hace disfrutar en el dormitorio), a nadie le apetece acabar el coito con escozor e irritación en sus partes íntimas por culpa de la dichosa sequedad.

Usar un lubricante íntimo es tan sencillo de utilizar que cuesta entender por qué aún hay quienes se resisten a sus encantos. Mientras decides si caer o no en sus redes, aquí te damos algunas claves para saber cómo y cuándo utilizar este magnífico complemento ideal para cualquier encuentro íntimo.


Porqué: beneficios de usar un lubricante

Antes de entrar en materia conviene un breve recordatorio de las maravillosas cualidades de usar un lubricante. Como hemos mencionado al principio del post, la falta de hidratación es el mayor enemigo en las relaciones sexuales, y no sólo para las mujeres que sufren de sequedad vaginal sino también para hombres -homo y heterosexuales- que padecen irritaciones debido al exceso de roce por falta de lubricación.

Al contrario de lo que ocurre mediante el uso de vaselinas o la propia saliva, los lubricantes íntimos son higiénicos, no producen daños en la piel y, dependiendo de su composición, suelen ser compatibles con el uso de preservativos de látex.


Elige con cabeza: lee sus características y cualidades

Aunque parezca que cualquier tipo de lubricante tiene un mismo fin, hay que prestar atención a su método de composición para dar con la clave sobre cuál hemos de elegir. Así, para el sexo anal se recomiendan los fabricados con silicona por tener una textura densa que permite un mayor deslizamiento mientras que los elaborados con base de agua son perfectos para personas con sensibilidad en la dermis y para el uso de juguetes eróticos. Desde aquí aconsejamos leer las características del producto antes de su compra y elegir aquel que mejor se adapte a nuestras necesidades.


Inspírate y déjate inspirar: lubricantes de sabores, olores, efecto frío…

El universo de los lubricantes es casi infinito. En el mercado existen tanta variedad como estrellas hay en el firmamento (o casi). Si lo que te gusta es experimentar con los sentidos puedes elegir lubricantes que contengan sabores, olores y aromas que van desde las frutas tropicales hasta el chocolate. Si buscas nuevas sensaciones lo mejor es optar por aquellos que producen un efecto frío, algo así como una descarga refrescante, o con efecto calor para añadir más fuego a tus relaciones. Además, también existen lubricantes con propiedades retardantes para dilatar el momento del orgasmo masculino.


Cómo y cuándo: comienza la diversión

Ya hemos buscado, leído, y elegido el lubricante que queremos utilizar. Ahora llega la parte más importante de todo el camino recorrido: cómo y cuándo usarlo. En el sexo no hay reglas escritas sobre el momento más adecuado para aplicar un lubricante pero si existe el sentido común para saber cuándo es ‘nuestro’ momento perfecto. Normalmente basta aplicar una pequeña cantidad en ambos miembros de la pareja y en el juguete erótico en caso de ser parte de la práctica sexual, antes de comenzar con la penetración, ya sea vaginal o anal.

Cuánta cantidad de lubricante utilizar y si es necesaria repetir su aplicación durante el coito dependen de cada persona y de cada momento. Además, lo mejor de algunos lubricantes es que no sólo sirven para la lubricación genital sino que además pueden utilizarse para realizar masajes corporales.


Unos últimos consejos

Como has podido leer, los lubricantes son casi imprescindibles para tener unas relaciones sexuales saludables, sanas y, sobre todo, divertidas. Al usarlos hay que tener en cuenta que su aplicación en las zonas íntimas como el pene, el ano o la vagina están recubiertos de una mucosa muy fácil de irritar y de contaminar. Recuerda que después de practicar sexo anal es importante limpiar y volver a aplicar lubricante para realizar sexo vaginal.

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