¿No llegas al orgasmo? Te explicamos por qué.

Existe un fuerte creencia por la cual el ser humano relaciona una perfectas relaciones íntimas con la llegada al orgasmo. De este modo, si no hay un culmen de placer en el que suenen tambores y aparezcan fuegos artificiales en el cielo entonces no habrá merecido la pena todo el esfuerzo empleado para alcanzarlo. ¿No será que en algo nos estamos equivocando si reducimos el sexo al clímax?

El poner como único y final objetivo alcanzar este instante de placer (de entre 5 a 10 segundos para ellos y de hasta 15 para ellas) condiciona de tal modo que puede llegar a generar ansiedad, tensión e incluso estrés. De ahí que si reducimos nuestra capacidad sexual al mero esfuerzo por llegar al orgasmo, es decir, leer el final del libro sin pasar por todos los capítulos, obtendremos no sólo unos encuentros poco o nada estimulantes sino que además instalaremos traumas en nuestro subconsciente impidiéndonos disfrutar de nuestras relaciones íntimas.


¿Sabemos lo que és un orgasmo?

El orgasmo no es sólo eso que piensas. Sabemos que se ‘trata de la descarga repentina de la tensión acumulada’, tal y como recoge la Wikipedia, pero además forma parte de una fase de la respuesta sexual para la que ha sido necesaria un periodo de excitación previa. Esta fase, que antecede y con la que comienzan las relaciones, es clave en la llegada del orgasmo.

Pongamos el caso de mujeres que creen sufrir algún tipo de ‘disfunción sexual’ al no poder llegar al clímax durante las relaciones íntimas. Sin embargo, este supuesto ‘trastorno’ queda invalidado al manifestar que sí pueden alcanzar el orgasmo mediante la masturbación (en solitario). Esta dicotomía entre poder o no poder se debe en muchos casos a la falta de juegos previos durante las relaciones sexuales -lo que antes señalábamos como ‘fase de excitación’-.


Causas que impiden su llegada

Se estima que alrededor de un 75% de hombres llega al orgasmo durante las relaciones íntimas, es decir, existen más hombres que llegan al clímax en comparación con aquellos que no. En el caso de las mujeres, sin embargo, la balanza se inclina justo al lado contrario, con un número superior de aquellas que no llegan a lograrlo (70% negativo).

Según los expertos estas causas se pueden dividir en dos grandes grupos:

  • Factores fisiológicos derivados de enfermedades tales como la diabetes, el parkinson, trastornos hormonales o el uso de determinados medicamentos. También la llegada de la menopausia en las mujeres, o una avanzada edad en los hombres, pueden ser causas para impedir la llegada al orgasmo.
  • Factores psicológicos que puedan afectar a nuestro correcto funcionamiento tanto dentro como fuera del dormitorio. En este grupo se encuentran agentes como el estrés, problemas dentro de la pareja, falta de comunicación o incapacidad para expresar deseos, traumas relacionados con la sexualidad, entorno cultural opresivo, tabúes, etc.

Desarrollar una comunicación abierta entre la pareja es parte del proceso para poder disfrutar de nuestras relaciones sexuales, con independencia de la llegada o no al orgasmo. Por eso es tan importante que seamos capaces de expresar lo que nos gusta, de señalar dónde tenemos nuestros puntos de placer y de aprender a disfrutar de los distintos tipos de estimulación (oral, manual y juguetes eróticos) ampliando nuestro repertorio y no quedándonos anclados en un acto frío y sin chispa.

Tan importante es tomarnos nuestro tiempo para alcanzar los niveles de excitación necesarios para llegar al orgasmo como dejar de estar en constante alerta y espera de su llegada. Si nuestro problema viene derivado de un factor fisiológico recomendamos ponernos en manos de expertos que pueden indicarnos tratamientos que nos ayuden a mejorar nuestras relaciones sexuales. Y si por el contrario nuestra incapacidad se debe a un sentimiento más que a una deficiencia orgánica, también existen terapias que nos pueden encaminar a desbloquear esa parte de nosotros que nos impide llegar al clímax.

En cualquier caso, descubrirnos a nosotros mismos, descubrir a nuestra pareja y desaprender que la meta es la recompensa cada vez que mantengamos relaciones sexuales, es el principal paso para que cuerpo y mente conecten, liberándonos de las ataduras que suponen unos simples segundos en comparación con todo un proceso de estimulación y placer.

Photo credit: kainr via Foter.com / CC BY

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