Las mejores posturas sexuales según tu estilo de vida

Así como existe un calendario de comidas para cada día de la semana y una cuidada dieta según sean tus necesidades (para adelgazar, engordar, para celíacos, diabéticos…), también podemos organizar nuestra vida sexual en función de las posturas sexuales que más se acomoden a nuestro estilo de vida.

A pesar de la existencia de una multiplicidad de posiciones a la hora de practicar sexo, la mayoría optamos por realizar las mismas una y otra vez con sus diferentes variantes. Además, aquellas que funcionan perfectamente para algunos no siempre lo hacen para otros, de ahí la importancia de saber escoger dependiendo de nuestra capacidad física, de dónde nos encontremos o incluso de nuestra edad.

A todo esto hay que añadirle la rutina de algunas parejas, quién es el que toma el control, qué nos gusta y cómo queremos ser tocados. Por todo esto y lo anterior hemos creado una cuidada selección de posiciones sexuales donde podremos elegir, con un sólo golpe de vista, cuál es la ideal para disfrutar con nuestra pareja.


Para quienes gozan de buena forma física:

– Haciendo sentadillas: Esta posición es especialmente complicada para ellas ya que son las que llevan el peso de la situación. Mientras él está tumbado o sentado ella se coloca encima, de frente y con sus rodillas flexionadas. El movimiento ascendente y descendente lo realiza la mujer al elevar sus piernas aunque el hombre puede ayudarla impulsando con sus brazos bajo los muslos de ella. Este tipo de postura permite penetraciones poco profundas y muy rápidas, proporcionando un placer intenso y dinámico desde el principio hasta el final.

– Levantamiento de peso: Al contrario de la anterior aquí el esfuerzo lo realizan ambos miembros de la pareja pero en distintas posiciones. Contra la pared y de pie, él la sostiene a ella mientras la sujeta con ambos brazos por las caderas. Es conveniente que ella a su vez una sus piernas por detrás de la espalda de él y sostenga sus propio cuerpo para que ambos esfuerzos estén equilibrados. En esta postura el hombre puede penetrar más profundo y ella puede utilizar sus manos para acariciar.


Para quienes les va la retaguardia:

– Piernas cerradas: Ella debe estar tumbada o recostada boca abajo en la cama mientras mantiene sus piernas firmemente juntas. De esta forma, y si el amante tiene un miembro grande, durante la penetración sólo se introduce la parte delantera del pene y los glúteos sirven para detener la entrada justo donde lo se crea conveniente.

– De espaldas con un twist: En este posición la mujer se encuentra de pie, flexionado la espalda hacia delante y acomodando los brazos en un lugar cómodo (por ejemplo, el borde la cama). Es importante que en esta postura ella esté los más confortable posible para que no se canse durante el acto sexual. Además, y a pesar de que es él quien lleva el control, queda espacio libre para que ella estimule su clítoris.


Para quienes busquen los chakras:

– En el filo: La mujer está tumbada de espaldas sobre una mesa u otra superficie elevada mientras coloca su pelvis justo en el borde a la vez que eleva las piernas formando un ángulo recto. Para mayor comodidad, el hombre puede sujetar las piernas de ella por los tobillos. Esta postura tiene dos variantes: abierta o cerrada. En la primera la penetración es más profunda y en la segunda se ejerce mayor presión sobre el pene.

– Flexionando rodillas: Ella permanece tumbada de espaldas a la vez que eleva sus piernas hacia atrás, llevando la punta de los pies hacia la pared. Mientras, él permanece de rodillas, de frente, acomodando las piernas de la mujer sobre sus hombros a la vez que sujeta sus caderas y se inclina hacia delante. Esta postura permite penetraciones muy profundas y permite llegar con el pene hasta la parte interior interna de la vagina.


Para quienes prefieran quedarse en casa:

En el salón: Y quien dice en el salón dice en la cocina, en el dormitorio o en el cuarto de la lavadora. En esta postura lo importante es tener una silla cómoda o un sillón. Así, mientras él está sentado ella se posiciona encima de él dándole la espalda. En esta posición el pene presiona en la parte anterior de la vagina y deja el clítoris al descubierto para que pueda ser tocado o acariciado.


Para quienes les va lo tradicional:

El misionero: Aunque en esta postura hay poco que explicar pasamos a hacer un breve recordatorio por si hay alguna o algún despistado en la sala. Ella tumbada de espaldas boca abajo y él encima de ella. Aunque sea una de las posiciones menos imaginativas de la lista se pueden realizar variantes como la elevación de piernas por parte de la mujer o el hombre arrodillado y su cuerpo levantado.


Imagen por cortesia de imagerymajestic de FreeDigitalPhotos.net

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