Guía para adentrarse en el desconocido (y maravilloso) mundo del beso negro

Aunque a muchos y muchas no les entre en la cabeza, no toda la excitación sexual que se origina en el ser humano proviene de nuestros genitales. En muchos casos, como ocurre con los hombres, hay que ir a la parte trasera, allí donde se localiza la próstata, para poder alcanzar el punto G masculino.

Con el annilingus, o más comunmente llamado ‘beso negro’, existe un tupido y negro velo (y no, no nos referimos a ninguna parte vellosa de nuestra anatomía) que nos impide disfrutar de una práctica que, para quienes la han probado, es tan sumamente excitante que sólo pueden contar maravillas.

Haciendo un poco de abogado del diablo entendemos la sensación incómoda que puede producir enfrentarnos ante una parte de nuestro cuerpo poco agraciada en muchos sentidos. Sin embargo, la raíz del problema es mucho más profunda y lo que de verdad nos frena no tiene que ver con nuestros escrúpulos sino, una vez más, con nuestros prejuicios.

El annilingus es una práctica sexual para la que la confianza con la pareja debe de ser casi absoluta. En ella, la boca de quien provee el placer entra en contacto con el ano del amante consiguiendo, debido a las incontables terminaciones nerviosas que llegan hasta esa zona, que el momento sea una experiencia única tanto estimulante como excitante.

Si dejamos que los tabúes se queden donde deben estar, entre los libros antiguos y junto a las leyendas urbanas, podremos incluir en nuestro repertorio sexual una práctica estimulante que puede ayudarnos a acabar con mucha de las rutinas que tenemos aprendidas y que somos tan reacios a variar.


Consejos para practicar el beso negro

El beso negro es una práctica sexual que debe realizarse siguiendo una serie de requisitos. El principal: el sentido común. Aunque creamos que estamos ante un mundo nuevo en nuestra aventura erótica, los consejos que podemos incluir aquí son casi los mismos que para cualquier otra relación íntima.


  • 1. Lava, frota y limpia. Como podrás intuir la higiene es imprescindible para practicar esta variante del sexo oral. A nadie le resulta agradable enfrentarse a un reto si además no estamos conforme con lo que nos podemos encontrar por el camino. Si estamos dispuestos a practicarlo o a que nos lo practiquen, primordial es una buena limpieza a fondo antes de entrar a la acción.

  • 2. Comunicación y confianza. No nos debe dar reparo hablar con nuestra pareja sobre lo que nos gusta, de nuestros deseos o de nuestras aspiraciones en el dormitorio si es lo que de verdad queremos. Si nos sentimos en confianza estaremos más confiados de nuestros cuerpos y disfrutaremos del sexo sin incómodas trabas mentales. El beso negro es una posibilidad más dentro de toda la infinidad de juegos que se pueden realizar en el dormitorio. Prueba a sacarlo a la palestra y a ver qué tal suena. ¡Lo mismo te sorprendes!

  • 3. Besar y lamer. Llegados a este punto te preguntarás ¿cómo lo hago? Si tenemos en cuenta que estamos ante un orificio lleno de multiplicidad de terminaciones nerviosas y que tenemos pocas herramientas con las que jugar – labios, lengua y saliva- poco más hay que decir. Se recomiendan pequeñas lamidas, movimientos en círculo ágiles, en diferentes direcciones y presionar sin forzar. Si la inseguridad nos frena, siempre podemos practicar doblando nuestro dedo índice en forma de caracol sobre el dedo pulgar y ensayar con la lengua antes del gran momento.

  • 4. Segundo plato y postre. Ante nuestra primera vez podemos sentir la presión de la inexperiencia quitándole espontaneidad y pasión al momento. Para que esto no nos pase siempre podemos dejar el annilingus para más adelante y comenzar con juegos previos o preliminares que nos vayan calentando el segundo plato. Una vez que estemos altamente excitados nuestro organismo responderá mejor a los nuevos estímulos además de proporcionarnos una mayor relajación y un mayor poder de desinhibición.

  • 5. Ante todo, seguridad. Ten siempre presente que, al igual que ocurre en la mayoría de prácticas sexuales, siempre existe el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Tanto si lo practicas o no con una persona de confianza, es importante no pasar del annilingus al sexo oral vaginal sin haberse lavado la boca posteriormente. Lo mismo ocurre con el uso de protectores, como los cuadros de látex, creados especialmente para este práctica y que no deben entrar en contacto con la vagina.

  • 6. Para ellas y para ellos. El beso negro no es propiedad exclusiva para el disfrute de las mujeres. Ellas también se lo pueden practicar a ellos con la misma diligencia con la que hasta ahora les habían realizado felaciones. Es decir, siempre que ambas partes estén de acuerdo, no debe de ser un camino de una sola dirección sino que esté abierto en ambos canales. Dejemos que las reglas en cuanto a lo que está destinado para uno y para otros cada vez sean menores y aprendamos a disfrutar de nuestra sexualidad siempre con respeto.
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