Por qué y cómo combatir la sequedad vaginal

Seguro que muchas mujeres han llegado a este post en busca de respuestas y soluciones a una problemática que aunque de sobra conocida y abiertamente señalada, no se le ha prestado la suficiente atención por parte de muchos sectores, desde el médico hasta del propio género femenino.

La sequedad vaginal es sin duda uno de las principales escollos para poder disfrutar de unas relaciones íntimas completas y placenteras para todas las partes implicadas. De hecho, suele ser motivo y causa de fricción y desencuentros entre los miembros de la pareja debido a que muchas mujeres evitan realizar el coito por la incomodidad, fastidio y a veces incluso dolor, que supone el acto en sí.

El tracto genital inferior femenino produce un líquido lubricante de modo natural que favorece la penetración y ayuda a que las relaciones sexuales sean cómodas y placenteras. Cuando esto no ocurre -existen diversos motivos para ello que señalamos más adelante-  la mujer queda incapacitada para poder desarrollar una actividad sexual satisfactoria.


Causas de la sequedad vaginal

  • Menopausia: La edad juega un papel importantísimo en contra de la sequedad vaginal ya que a la vez que envejecemos también lo hacen nuestras paredes vaginales. Durante la menopausia se produce una disminución hormonal de estrógenos, es decir, los encargados de mantener lubricada nuestra zona íntima. Una vez que estos desaparecen de escena es cuando se produce la incómoda deshidratación que, si bien engorrosa, se puede paliar con un tratamiento médico de reemplazo hormonal. Aunque mal de muchos no consuela, las estadísticas demuestran que el 45% de mujeres mayores de 50 años sufren de este ‘mal’. Sin embargo, tampoco es propiedad exclusiva de este sector femenino afectando de igual modo a aquellas que aún están en edad fértil.

  • Uso de hormonas: En este bloque se encuentran todas aquellas mujeres que consumen como método anticonceptivo píldoras hormonales mensuales o bien aquellas que tienen algún otro tipo de tratamiento hormonal debido a una patología médica (carcinoma, mioma, etc.), que pueda producir un cese temprano de la menstruación o una menopausia provisional. Para ello, y tal y como señalábamos en el punto anterior, existen métodos sanitarios que pueden ayudar a revertir estas consecuencias.

  • Vaginitis: Esta condición médica es una de las causas más evidentes de sequedad vaginal. En ella se produce un desequilibrio de la flora de esta delicada zona produciendo una inflamación de la mucosa que a su vez genera picor, sarpullido y un aumento de la secreción. Aunque existen diferentes tipos de vaginitis  -bacteriana, vulvovaginitis y tricomoniasis- todas ellas producen deshidratación de la misma área y tienen tratamientos tanto farmacológicos como naturales.

  • Ciclo menstrual: Las mujeres no generamos la misma cantidad de hormonas durante un mes, de ahí que la lubricación y las secreciones no sean las mismas antes o después de la llegada de la menstruación, siendo mucho más baja en los días previos a la regla y mucho más abundante cuando estamos ovulando. Tener un control sobre nuestro período nos puede ayudar a saber en qué momento estamos más receptivas y más preparadas para las relaciones íntimas.

  • Estilo de vida: No es la primera vez que leemos que nuestra forma de vivir es indicativo de nuestra vida sexual. El consumo de alcohol, tabaco, drogas, así como el estrés y el agotamiento pueden inhibir la lubricación vaginal. Un cambio en nuestros (malos) hábitos puede favorecernos en muchos sentidos pero en nuestra vida íntima tiene un éxito asegurado.

A pesar de que la sequedad esté producida por los factores antes mencionados, en muchas ocasiones ésta viene dada por la falta o ausencia de preliminares durante las relaciones íntimas, centrando el escenario en el momento de la penetración y la llegada al clímax que en los juegos eróticos previos que deben estar dedicados a la estimulación y la excitación.


Lubricantes y geles para la sequedad vaginal

Para todas y cada una de las causas anteriormente mencionadas hay una respuesta eficaz y contundente: el uso de lubricantes y geles hidratantes. En el mercado existen gran cantidad de estos productos elaborados con diferentes fórmulas para que se adapten a cada tipo de usuario y problema. Los hay con base de agua, de silicona, con aroma, inoloros, con perfumes exóticos, con efecto calor, con efecto frío… Un mostrador infinito al que podemos echar mano para paliar la irritante sequedad vaginal.

Los lubricantes además pueden ser grandes aliados para esos juego previos que tendemos a saltarnos y que son tan importantes para la hidratación vaginal de las mujeres. Existen geles que podemos usar externamente para dar masajes, para acariciar zonas eróticas que van desde pezones hasta los dedos de los pies o cualquier otro juego que nos despierte la imaginación hasta hacernos humedecer de placer.


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