5 motivos que pueden provocar impotencia

Si alguna vez te has preguntado ‘por qué a mí’ después de un fallido intento por hacer que tu barco izara las velas, este es el artículo que necesitas leer ahora o nunca, en especial si quieres descubrir las razones que te han llevado a pensar que sufres de impotencia y que eres el hombre más desgraciado sobre la faz de la tierra. Empecemos.


1. Estilo de vida poco saludable

Duermes mal, comes mucho de todo lo que no deberías, fumas y además la tarjeta de socio del gimnasio hace tanto tiempo que no la usas que ni siquiera sabes dónde está. Si cumples (al menos) con un par de estos requisitos, seguro que más de una vez has tenido dificultades para conseguir una erección. Uno de los peores enemigos de nuestra sexualidad es tener un estilo de vida poco saludable. Si en lugar de enfrentarnos a nuestras debilidades nos quedamos de brazos cruzados y sin hacer nada por remediarlo, acabará por afectar a tantas parcelas de nuestro vida que el día que queramos ponerle freno no sabremos por dónde empezar. Y recuerda que también son malos compañeros el alcohol y el consumo de estupefacientes, por si te quedaban dudas.


2. Todo tiene que estar bajo control

No te sientes cómodo con los fallos, no soportas las decepciones y la perfección es tu máxima. ¿Sabes cuánto estrés puede crear un comportamiento como este en una relación sexual? El miedo al fracaso puede provocar fallos en la erección tan comunes como los de cualquier otra disfunción física. Durante los encuentros íntimos tenemos que dejar de lado nuestras expectativas y disfrutar de cada paso que damos como si no supiéramos qué viene después. Al procurar que nuestro cerebro y nuestra mente nos envíe informaciones positivas de nosotros mismos nos permite estar tranquilos, cómodos y centrados en lo que estamos haciendo como si se tratara de una corriente de agua que fluye sin barreras.


3. Problemas de salud y el uso de medicamentos

Este es uno de los motivos que más puede relajar a quienes sufren de ‘gatillazos’ durante sus relaciones íntimas de pareja. Ciertas condiciones médicas pueden afectar a la actividad sexual y principalmente al completo funcionamiento del aparato reproductor masculino como la diabetes, el sobrepeso, una presión arterial alta (hipertensión) o la cirugía realizada en la próstata (también la prostatitis). No sólo padecer estas enfermedades pueden anular la erección del pene sino también el consumo de ciertos medicamentos para atajar las mismas u otras condiciones como los comprimidos prescritos contra la depresión.


4. Durmiendo con tu enemigo

A veces nos gustaría echar la culpa de nuestros males a terceros, sobre todo cuando no queremos enfrentarnos a nosotros mismos. Un hombre que no sabe quererse a sí mismo, que duda de sus posibilidades y se enfrenta a situaciones con más miedo que coraje es más propenso a padecer problemas de impotencia. La propia imagen que tenemos de nosotros mismo nos hace más o menos vulnerables ante ciertas circunstancias. En el caso que nos ocupa, tener una autoestima poco afianzada puede provocar tales niveles de estrés, miedo y desconfianza que llegan a anular o desinflar la erección sin que llegue a existir un problema aparente en el transcurso de las relaciones sexuales.


5. Tu pareja y tú

Cuando no nos encontramos cómodos con la persona con la que compartimos cama y nuestras relaciones íntimas, es muy probable que empiecen a surgir todo tipo de problemas en el dormitorio. Las discusiones, la falta de entendimiento, la carencia de comunicación entre ambos o, algo mucho más simple, el déficit de caricias y besos, desinflan cualquier acto erótico. Si ante un encuentro sexual nos encontramos enfadados o en poca armonía con la persona que tenemos enfrente, nuestra atracción se puede ver disminuida impidiendo que mantengamos o que incluso consigamos una erección. Tener una sana y saludable sintonía con nuestra pareja además nos puede ayudar a enfrentar cualquier tipo de fallo en el funcionamiento de las relaciones sexuales de una manera optimista.


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